POEMA DEL HACEDOR DE ESTATUAS
(Don José Díaz Bolio)
El Hacedor de Estatuas tomó una piedra enorme y le dió la forma de un corazón ; la forma de un gran corazón le dió y sobre ella esculpió la imagen de un gran amor.
Pero no estuvo conforme , si no que dijo : Crearé la imagen de un amor más perfecto.
Y del rostro de la piedra borró la imagen del primer amor y sobre ella esculpió el segundo.
Pero tampoco estuvo conforme , si no que nuevamente borró.
Volvió a borrar y volvió a esculpir , llevado siempre de la inconformidad.
Innumerables veces trató de dar forma a la inminente visión que llevaba en sueños, e innumerables destruyó su obra; hasta que la piedra fué volviéndose delgada, delgada.
Y aún quizo el hacedor de estatuas grabar en ella la imagen de un último y perfecto amor; y reunió para ello, en un esfuerzo angustioso, todo su espíritu y todo su arte; reunió sus viejos recuerdos y sus incumplidas esperanzas , su dolor y su alegría.
Reunió su existencia toda.
Pero al primer golpe, la piedra se partió en dos, semejante a barro gastado que no resiste ya.
Y entonces, el hacedor de estatuas dejó caer sus brazos y lloró amargamente.
Y los que pasaron de mañana lo encontraron muerto junto a una piedra que tenía la forma de un Corazón delgado y roto, pero, que no tenía la Imagen de ningún Amor.
(Del libro " El Mayab Resplandeciente " del autor: Maestro José Díaz Bolio)
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